TEXTOS

Rema Varela

 

 

 

Cowboy de la imagen oscura y el alma distópica, únicamente se le puede llegar a degustar a través del caos sonoro de sus telas barrocas y ojos como pozos negros cabalgando borrados sobre papel. Su obra nace a borbotones como la sangre grisácea que brota de un cuerpo vivo cuya alma ya no le pertenece más que en dedos manchados de mitología, clasicismo y pecado, y donde el carbón se convierte en grito de salvación. Las figuras desproporcionadas de personajes en continua lucha por entender  el momento en el que el dolor se convirtió en anillo y esposo cotidiano rearman su obra y dejan al espectador cuestionando sus propios fantasmas, más comunes y universales de lo que podría haber deseado. La obra de Rema Varela desdibuja la sisma entre la belleza y la fealdad, entrelazando el duelo con el placer, el recuerdo del cuerpo amado y olvidado, lo que fue y lo que pudo ser, en definitiva, la sonrisa de un clown que sabe que sólo puede perder.

 

 

 

Entre Barcos y Naufragio

 

TEXTO  DE EXPOSICIÓN

 

En esta ocasión, Rema Varela abandona sus acostumbrados fantasmas en un barco a la deriva, invisibles al oleaje del tiempo a cielo abierto y azulado de mar carbonado en su apariencia, oculta el trasfondo sumergido que toda mente esconde tras su tranquila vida. La calma, el inmovilismo, la quietud, la rávida paz son elementos que esconden la vorágine de todo ser vivo. Los inmóviles objetos se convierten en símbolos de una mente desordenada, siempre al acecho en la calma de su temporal navegar, interrogando al espectador sobre sus vivencias cotidianas como náufragos en la balsa de la medusa anhelando el rescate, o bien impávidos,aceptando su inevitable perecer.

 

 

 
Ciénagas y Barrancos

 

TEXTO  DE EXPOSICIÓN

 

La exposición “Ciénagas y Barrancos” presenta obras de Rema Varela al carbón y técnica mixta de medio y gran formato donde el artista no muestra, se adentra en los fantasmas que resbalan por la mente humana en el ocaso diario. Sombras de personajes decrépitos y torturados que reflejan la brillantez oscura de la debris anímica en su última función bajo carpa de circo bergmaniano de un dios menor.

 

Los personajes que Rema muestra en “Ciénagas y Barrancos” caminan enfangados hacia el negro abismo del carbón modelado por la luminosidad de la goma en martirio autoinfligido más allá del dolor físico. El artista se recrea en vestimentas de texturas ricas y estampados de recuerdo a naftalina, con una técnica exquisita de pliegues voluptuosos que caen pesados sobre esos cuerpos torturados por el dolor que el ojo no puede delimitar sobre la piel. Esa simbiosis de calidez de tejidos sobre cuerpos anímicamente demacrados acaba vistiendo la propia contradicción de la pasión humana en reflejo grotesco de espejo de feria, racimos de almas y santos que no dejan al espectador indiferente.


Pero más allá de la mancha, las formas y el papel original, Rema Varela juega con las imágenes a modo de purgatorio imaginario personal. Se encuentra entonces el espectador ante una belleza que no acaricia la piel, sino que abofetea y hace sangrar como si quisiera penetrar en su mente por la herida abierta que la obra de Rema hace supurar. Pasen y sientan.

 

 

Ciénagas y Barrancos

 

TEXTO  DE EXPOSICIÓN

 

La exposición “Ciénagas y Barrancos” presenta obras de Rema Varela al carbón y técnica mixta de medio y gran formato donde el artista no muestra, se adentra en los fantasmas que resbalan por la mente humana en el ocaso diario. Sombras de personajes decrépitos y torturados que reflejan la brillantez oscura de la debris anímica en su última función bajo carpa de circo bergmaniano de un dios menor.

 

Los personajes que Rema muestra en “Ciénagas y Barrancos” caminan enfangados hacia el negro abismo del carbón modelado por la luminosidad de la goma en martirio autoinfligido más allá del dolor físico. El artista se recrea en vestimentas de texturas ricas y estampados de recuerdo a naftalina, con una técnica exquisita de pliegues voluptuosos que caen pesados sobre esos cuerpos torturados por el dolor que el ojo no puede delimitar sobre la piel. Esa simbiosis de calidez de tejidos sobre cuerpos anímicamente demacrados acaba vistiendo la propia contradicción de la pasión humana en reflejo grotesco de espejo de feria, racimos de almas y santos que no dejan al espectador indiferente.


Pero más allá de la mancha, las formas y el papel original, Rema Varela juega con las imágenes a modo de purgatorio imaginario personal. Se encuentra entonces el espectador ante una belleza que no acaricia la piel, sino que abofetea y hace sangrar como si quisiera penetrar en su mente por la herida abierta que la obra de Rema hace supurar. Pasen y sientan.

 

 

la reflexión y el delirio

 

TEXTO  DE EXPOSICIÓN

 

Toda la obra de Rema Varela aquí presentada se deja alimentar por la eventualidad de la mente enferma y, en mayor cuantía, por la enfermedad abrazada al ansia de vida de instantes plenos que logran rellenar divanes vacíos de psicoanálisis casi gratuitos. Como copas derramadas de bacos líquidos burdeo ensangrentados en delirios de apetitos tan inconstantes como la llama de una vela ante el oleaje de las emociones, Rema Varela sigue y cruza la frontera que une a personajes delirantes y ridículos, externos a la casuística de la existencia regida por normas establecidas, recogidos en los abrazos sentidos de otros tiempos. Reflexiones y delirios de individuos ya perdidos que no tienen nada que temer, pues nacieron fuera de chaquetas de etiqueta entre figuras de carbón, telas voluptuosas y esa delgada línea roja que une la cordura y la locura de unos tiempos abruptos como notas agudas de piano desafinado que sigue sonando sin partitura.

 

 

Revista  BOARDILLA 09
 

Acercarse a la obra de Rema Varela por primera vez puede suponer un golpe en el estómago para el espectador. El elenco de personajes que visitan sus telas y papeles carecen de esa belleza clásica y tranquila que produce placer visual rápido y superficial en la pupila de quien los observa. Al contrario, Rema se rodea de almas desalmadas que parecen querer gritar desde las sombras de sus dibujos y que aparecieron en ellas en movimiento tensionado, capturado y casi irreal bajo una carpa circense bergmaniana. Pero la belleza incómoda de la obra de Rema Varela radica ahí precisamente, en esos mismos personajes grotescos que atrapan al espectador por la cruda intensidad de sus rostros y miradas, los tejidos que les envuelven en caída libre, el trazo borrado y la oscuridad del ambiente opresivo, sólo rota por el rojo contestatario. Crítica social y diván freudiano en forma de dibujo penetrante y visceral más allá de los sentidos y la razón.

 

http://issuu.com/boardilla/docs/boardilla_09

 

WEIRDOS. Dos corazones para un mismo vertedero
 

“Weirdos. Dos corazones para un mismo vertedero” de Rema Varela Vs Tim Maltorpe propone adentrarse en las lagunas, barrizales y podredumbre que cualquiera de nosotros lleva dentro en su más o menos adornado y torpe caminar. Como si de un Dorian Gray al observarse en su propio retrato se tratase, la obra de esta pareja de artistas juega con la duplicidad interna del Dr Jeckyll y Mr Hyde que nos corroe en cada palabra pensada y no pronunciada, en cada mirada avergonzada y desviada. Fantasmas de nosotros mismos que pretendemos separar de nuestro cuerpo y alma proyectando nuestros miedos y miserias sobre otros y, en el menos doloroso de los casos, sobre el marco de una obra de arte ajena que nos sirva de drenaje antes de volver a respirar.


Dibujos al carbón y acrílico sobre papel, cristales dobles pintados y presionados como espejos de doble cara donde Alicia no se atrevería a tantear, policías vestidos en un nuevo amor, parejas que se desvisten sólo de sus ropajes físicos. En definitiva, enemigos íntimos retratados en sus propios despojos que se tornan belleza que alumbra por su oscuridad. Como apuntó Oscar Wilde, “sólo los sentidos pueden curar el alma”.